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Ciertos privilegios

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Recientemente estuve de visita en la ciudad de Miami representando a la revista en la que laboro: Pandora, de Multimedios del Caribe. Fuimos invitados por la compañía de cosméticos M.A.C, para conocer las tendencias de maquillaje para la temporada primavera-verano de este año. Se trata del SS13 M.A.C Trend Presentation.  Nos hospedamos en el Hampton Inn and Suites y M.A.C nos dio la bienvenida. Mi vista desde el décimo piso en el hotel. Fue una visita corta pero interesante y divertida. La presentación estuvo a cargo de Gisel Calvillo, Senior Artist de la marca, quien tiene una destreza digna de admiración. Hemos tenido la suerte de compartir con Gisel en varias ocasiones para publicaciones de la revista. Ella es la encargada, para el área de América y Caribe, de mostrarnos cómo podemos llevar el maquillaje desde la pasarela a la calle. Por más artístico que vean el rostro de las modelos durante los shows, hay una manera de interpretar esa tendencia para ...

Diálogo imaginario

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Le digo: un momento, recapacite. ¡Alguien que haga entrar en razón a la Reina de Corazones! Grito. Anda queriendo cortar cabezas, “¡que rueden!”, se le escucha decir. Y, despavoridos, corren los súbditos, a los que nos les queda más remedio que acatarse a las órdenes del poder aristocrático y contradictorio que les gobierna. Porque sí, la reina no tiene paciencia, no es consecuente, ni considerada, y no perdona. ¡Pero es la reina de corazones!, ese órgano que representa el amor. ¡Ah! Pero recuerden: el corazón de un hombre, y el de la mujer, también guarda sentimientos negativos: La envidia, la intolerancia, la falta de compasión, el egoísmo...¡Shh! Silencio, la reina se acerca. No den motivos para provocar su ira. Estén erguidos, que todo esté en orden, ¿y el campo? ¿Está listo para jugar croquet? Y tú, competidor asignado, dejadle ganar. Guarda para mucho después tu ego, tu orgullo, tu inteligencia, solo te servirán si has renunciado a la vida, si crees que es tiempo de partir. A...

Una fábrica muy dulce

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Algunas historias son tan fantásticas que nos gusta creer que son verdaderas. Muchas de ellas, escritas y llevadas luego al cine, se convierten en íconos vistos y leídos por una gran cantidad de personas. Así paso con Willy Wonka la fábrica de chocolate, una novela infantil escrita en 1964, por el británico Roald Dahl y que él mismo adaptó al guión cinematográfico. Su estreno fue en 1971, y la ciudad escogida para el rodaje fue Munich, en Alemania. La música de este filme mereció un Oscar. La trama y sobre todo ciertas escenas dentro de la fábrica resultan imborrables; especialmente para los niños, que es a quienes está dirigida la historia. Aquella inmensa cantidad de dulces de todos los colores, un río de oscuro chocolate, caramelos experimentales que estallaban de sabor en el paladar…es el sueño hecho realidad de cualquier pequeño. Pero también, y como suele suceder en toda historia de este tipo, se pueden encontrar, entre otras, un par de lecciones: se puede tener todo el d...

Al que le sirva...

Es verdad que el país atraviesa momentos difíciles y puede que el tema de las protestas, Leonel, Danilo, la Reforma fiscal, el  Código  penal, etc. les tengan hasta la saciedad. Sin embargo, aunque se hastíen, piensen que lo positivo de todo esto es que existe un grupo que está despertando. Todo el que ha decidido no quedarse callado lo hace por los derechos de todos, incluso los suyos que también son ciudadanos dominicanos y pagan impuestos (asumo). Si todo este tema los tiene cansados, les aconsejo que se desconecten de las redes y siéntense a esperar los resultados, para luego gozarlos y alardear de ellos, orgullosos. Es más fácil no enterarse ni hacer nada, ¿no? Quizás no se logre mucho, o quizás sí. Aquellos que se han levantado a protestar merecen respeto. Mientras; ustedes están sentados con sus problemas resueltos o disfrutando del paisaje desde su balcón, con su dedo acusador, reclamando un mejor clima. Los cambios no vienen solos.  Cruzarse de brazos es una ...

El lugar correcto

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Lo curioso, es que una hora antes le decía a una amiga, con la boca llena de certeza, que lo único que salva a uno es la música: “por ella y la literatura estamos vivos, lo demás son cuentos de camino, te lo juro”… y no tuve que empeñarme en extender mis argumentos porque enseguida ella dijo que sí; que es verdad que lo demás es monte y culebra, que si estás triste o alegre hay siempre alguna canción que te sirve de soundtrack, o banda sonora que es lo mismo. Una hora más tarde yo me entregaba, aunque debía decir que en realidad me abandonaba, a la canción que la mañana de ese día sirvió de despertador: “Crave you”. Parecía una sonámbula que se movía con el vaivén del sonido, lo sentía. Me abandonaba. Quien me hubiera visto, seguro me  creía triste, pero en realidad yo celebraba. La música sonaba, la brisa golpeaba mi cara y era una mujer que volvía a constatar que el sitio en el que quería estar era justo en el que estaba...

La enseñanza de la ciruela pasa

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Cuando Willie Colón asegura que no existe eternidad, no solo se refiere a la muerte. Mientras vivimos, cada cosa es perecedera. Por eso siempre se ha hablado de la importancia de saber vivir; de transitar como seres humanos de calidad. Ser personas que luchen y trabajen por hacer realidad sus sueños, dar el todo por el todo, pero nunca olvidándonos de que no estamos solos. Cuando era muy niña comprendí el valor de las cosas materiales con el siguiente ejercicio: cerraba los ojos e imaginaba que podía tenerlo todo: casas, ropas, helados, carros, todos los juguetes...imaginaba que tenía acceso a todo, pero que solo estaba yo.  La calle, el barrio; la ciudad estaba vacía. En ese escenario, me veía disfrutando de todo pero pronto me aburría la soledad.  Supe, entonces, que todos necesitamos de todos. Podía tener casas, pero a nadie que me acompañara; ropas, sin que nadie me las viera puesta, helados que se derretirían pues nadie podría mantenerlos refrigerados o hacer ot...

Tan a tiempo...

Hay cierto placer en el retraso. Aquello de conseguir paz con la certeza a veces es morir; matar esa angustia que define a la vida. También sirve, el retraso, para imaginar y jugar con la incógnita de lo que pudiera ser. En eso pienso mientras vuelvo a pisar la calle, como un zombi al que le han hinchado el alma de algún néctar bendito y sale despavorido. Desacelero y permito que la noche se vaya posando en mí. Camino y siento la cantidad de versos que me van surgiendo, ojalá y perduren hasta que pueda escribirlos. Es el trance; los versos, observar a la gente, sentir la brisa, la noche que me pasea…hay un millón de historias sin escribir y hay cierto placer en el retraso de su traspaso de la memoria al papel. Pudiera hacer varias versiones de este encuentro; todas las que sucedieron. Que mientras hablabas, Silvio Rodríguez cantaba “El necio”, por ejemplo. O que recordé a “También la lluvia”; la lucha por el agua en Bolivia. Que a tu partida; con todo y forma, la esperé y exactamente ...