martes, 15 de mayo de 2012

Tan a tiempo...


Hay cierto placer en el retraso. Aquello de conseguir paz con la certeza a veces es morir; matar esa angustia que define a la vida. También sirve, el retraso, para imaginar y jugar con la incógnita de lo que pudiera ser. En eso pienso mientras vuelvo a pisar la calle, como un zombi al que le han hinchado el alma de algún néctar bendito y sale despavorido. Desacelero y permito que la noche se vaya posando en mí. Camino y siento la cantidad de versos que me van surgiendo, ojalá y perduren hasta que pueda escribirlos. Es el trance; los versos, observar a la gente, sentir la brisa, la noche que me pasea…hay un millón de historias sin escribir y hay cierto placer en el retraso de su traspaso de la memoria al papel.Pudiera hacer varias versiones de este encuentro; todas las que sucedieron. Que mientras hablabas, Silvio Rodríguez cantaba “El necio”, por ejemplo. O que recordé a “También la lluvia”; la lucha por el agua en Bolivia. Que a tu partida; con todo y forma, la esperé y exactamente así fue. O que esa tarde, recibí el mandato inmediato de dejarlo todo y caminar, sin saberlo, hacia ti. Más tarde, Caetano Veloso adornaba el viento con su versión de “Te vi”. 
Publicar un comentario