domingo, 25 de octubre de 2015

Más que dulces y mangos, Baní



Conozco a muchos banilejos desde mis primeros años en la universidad. Los que venían a tomar clases desde allá nos hablaban de los mangos y nosotros les preguntábamos, siempre, por nuestras raciones. Soñábamos con ellos porque decían que eran los más deliciosos.

Así lo conocíamos, a Baní, como “La capital del mango”, pues desde que recuerdo; además de sus diversos dulces en todas las formas posibles de la leche, el coco y la piña, los mangos eran protagonistas en el pueblo de hermoso y limpio parque frente a la Catedral.

Hacia Baní armé un viaje de la nada con mi mejor amiga para regresar el mismo día y años más tarde volví a encontrarme en su parque documentando mi final de clase de audiovisual. Un año antes, había comido pescado frito y me bañé en las purificadoras aguas de la playa Salinas mientras me abrazaba uno de los atardeceres más impresionantes que he visto sobre el mar.

Recientemente, la vida volvió a poner mis pies sobre el pueblo, y el propósito era explorar algunos de sus atractivos potencialmente turísticos. Los responsables de lograr que el turista nacional y extranjero tenga a la la provincia del sur entre sus opciones de visita apenas inician en esta tarea -el clúster que reúne a empresarios y a comerciantes tienen poco menos de un año formado- pero ayudados por el departamento de Promoción Turística Nacional, del Ministerio de Turismo, están dando los primeros pasos en pos de conseguirlo.

La agenda de nuestra visita incluyó lugares importantes que dejan bien claro que Baní es mucho más que mangos y dulces.

El Centro Cultural Perelló

Como un oasis cultural. La fresca y moderna estructura del centro es una invitación al conocimiento, la cultura y el arte. Salas de exposición, un auditorio de presentaciones, biblioteca y archivo de datos, son solo un breve resumen de lo que ofrece aquel centro que nació con el objetivo de recopilar toda la historia de Baní y la provincia Peravia.



Parque/Museo Máximo Gómez
Un monumento fue erigido en el lugar en el que una vez vivió el llamado generalísimo, cuyo nacimiento fue en Baní. En el mismo sitio funciona un pequeño parque y se conservan, además de manuscritos de Gómez, uno de los maderos de la casa.



El proceso de la sal
Con más de 500 años de existencia, las minas de sal se encuentran en Puerto Hermoso, en el pueblo de Las Salinas. El proceso de extracción se da a través de terrazas en las que de manera natural el agua de mar se evapora quedando la sal disponible para que los obreros la transporten a través de rieles hasta el depósito, unos metros cerca.

Baño salado
Estas mismas aguas son las que producen la sal y de las que disfrutan los bañistas. Con su doble composición de arena: oscuras y blancas. En el extremo trasero de la playa de Las Salinas el sol se acuesta de la manera más hermosa posible, por si se animan a ir.


Explorando las Dunas de las Calderas

Consideradas como únicas en toda la región del Caribe, su extensión es área protegida  y se encuentran al borde de la Península de Las Calderas. Entre las características de este monumento natural están la flora y la fauna que son exclusivas de la zona. Este es uno de los tesoros naturales de  la isla que te confirman que realmente República Dominicana lo tiene todo. 



*Bonus
Mi colega Yubelkis y yo intentábamos hacernos fotos saltando sobre la arena pero ninguna funcionó. El resultado, sin embargo, fue esta secuencia divertida en la que parecíamos a punto de ser asaltadas...




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